La gran mayoría de las empresas reconocen hoy día su preocupación por el medioambiente. Esta preocupación se da por convencimiento propio, por presión de la opinión pública o por parte de la legislación. Las actividades industriales o empresariales se ven obligadas a incorporar tecnologías limpias y poner medios para evitar el deterioro del entorno.
En los últimos años ha aumentado el número de empresas que establecen programas y objetivos en cuestiones medioambientales, no tan solo para cumplir con la legislación ambiental, sino también con la intención de participar en la mejora de la situación.